Berberiscos - Piratas, los ladrones del mar

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Los Piratas del Norte de África

El Renacimiento fue sin duda el marco idóneo para el desarrollo de los viajes de los grandes descubrimientos. Las monarquías de Portugal y España, dieron soporte a osados navegantes para tales fines. El objetivo era abrir nuevas rutas comerciales, ya que el Mediterráneo oriental desde 1453, con la caída de Constantinopla, estaba bajo la égida de la Media Luna: los turcos y berberiscos ostentaban la hegemonía del comercio con Oriente.

En aquella época la Corona española tuvo que mandar expediciones militares al norte de África, con el fin de establecer plazas fuertes a lo largo de la costa. Así se pretendía  desbaratar las acciones ofensivas de los piratas berberiscos antes de que éstos se hicieran a la mar.

Los ataques de los berberiscos a ciudades costeras españolas, desde Andalucía hasta Cataluña e Islas Baleares, eran desesperadamente frecuentes.

En el 1504, dos galeras papales fueron apresadas por el pirata Barbarroja I (Arug). El Mediterráneo volvía a ser un mar peligroso, Túnez y Argel pasaron a ser el centro de piratería.

Barbarroja II (Khair ben Eddin), había heredado de su hermano los barcos, las tripulaciones y el sobrenombre. Así decidió ofrecerse como vasallo al Gran Turco. Hubo momentos en que Barbarroja II dominaba absolutamente el Mediterráneo occidental, donde no sólo los barcos mercantes, sino hasta los de guerra eran  apresados por los berberiscos.