La Hermandad de la Costa - Piratas, los ladrones del mar

La Hermandad de la Costa

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La Isla de la Tortuga

La Tortuga es una isla rocosa, acantilada y de difícil acceso; va a ser el refugio de los bucaneros desde la séptima década del siglo XVII hasta el XVIII. En toda la isla hay una sola bahía protegida por una montaña, en cuya cumbre se levantó un castillo, que los piratas denominaron el “Palomar”.

Sus moradores vivían exclusivamente de la piratería y el pillaje. Su puerto se convirtió en un gran depósito de todo lo robado. En él debían hacer escala algunos navíos ingleses, franceses y holandeses, con los cuales se cambiaba el botín obtenido por ropa, cañones, pólvora, vino, cerveza , aguardiente … Esta tierra es la de los bucaneros, en sus tabernas se dictaron las leyes de la “Hermandad de la Costa”.

Entre las principales normas a respetar por la “Cofradía” o “Hermandad”, se pueden citar:

  • Se prohibía todo ejercicio de patria o religión.
  • Quedaba prohibida la propiedad individual.
  • La cofradía no podía inmiscuirse en las decisiones personales.
  • Se podía abandonar la hermandad en cualquier momento.
  • Todos los hermanos eran iguales entre sí.
  • Un “cofrade” escogía un compañero y, en caso de muerte, éste se convertía en su heredero.
  • Existían unas indemnizaciones en caso de quedar inválidos.
  • La organización pirata se basa en unos principios democráticos: eligiendo al capitán que mandará, pudiendo deponerlo en caso necesario.
  • Los beneficios del pillaje se repartían a parte iguales entre la tripulación.
  • El mayor órgano de gobierno es la Asamblea, en la cual cada tripulante tiene igual voto. Una decisión de la Asamblea debía ser siempre acatada.
  • Una falta leve (peleas o incumplimiento de una orden) se castigaba con un número determinado de azotes.
  • Una falta grave (robos, delación o asesinatos) se castigaba con la ejecución, la amputación de nariz y orejas o el marooning.